Resguardo Indígena El Gran Sábalo · Barbacoas, Nariño · 11 y 12 de septiembre de 2026
Cerca de 30 personas de Aguaclara, Violín Arenal, El Sábalo y Predio El Verde participaron durante dos días en labores de banqueo en el sector del río Güiza, como parte del proceso de construcción de la Cinta Huella. Esta segunda minga dio continuidad al trazado realizado en la primera jornada y marcó el inicio del trabajo directo sobre la ruta.

Del trazado al banqueo
La segunda minga se desarrolló durante el viernes 11 y sábado 12 de septiembre. Entre 27 y 30 personas participaron en el banqueo manual para ampliar el camino y preparar el terreno sobre la ruta previamente trazada.
Con picos, palas, barras, machetes y otras herramientas, los participantes avanzaron en el sector del río Güiza. En las labores estuvieron autoridades, integrantes de la Guardia Indígena, docentes, mayores, jóvenes, madres y padres de familia. Algunas familias llegaron acompañadas por sus hijos e hijas.
Al finalizar los trabajos, autoridades y delegaciones de las cuatro comunidades evaluaron la jornada y abordaron las necesidades para continuar el proceso. Uno de los principales asuntos fue ampliar la participación en las próximas mingas, debido a la magnitud del trabajo que requiere el banqueo.
También se revisaron aspectos relacionados con la alimentación, la logística y la comunicación. Las familias pueden contribuir, de acuerdo con sus posibilidades, con productos como chiro, miel, panela y otros alimentos necesarios para sostener las jornadas.

De los caminos de siempre a una nueva posibilidad
Las mingas para trabajar los caminos no son nuevas en estas comunidades. Durante generaciones, las familias han realizado jornadas para limpiar, arreglar y mantener las rutas que históricamente han utilizado para caminar y desplazarse por el territorio.
Parte de ese trabajo ha consistido en construir y reparar empalizados, despejar el camino y volver a definir algunos tramos de las rutas cuando las condiciones del terreno lo han requerido. Han sido labores necesarias para conservar transitables caminos que, por las características del territorio, demandan mantenimiento permanente.
Sobre esta memoria habló el mayor Herminsul Pai durante una conversación con PIUZPI. Recordó los años dedicados a las mingas para arreglar los caminos y a compañeros con quienes compartió esos trabajos y que hoy ya no están.
Su relato estuvo marcado por la memoria de las difíciles condiciones en las que históricamente se ha caminado. Para las familias, recorrer estas rutas ha significado afrontar largas distancias y transportar alimentos, herramientas, materiales y otras cargas sobre la espalda o la cabeza. Las dificultades se hacen aún más complejas cuando una persona enferma necesita ser trasladada fuera de las comunidades.
Herminsul también recordó que anteriormente la participación en las mingas era mayor e indicó que actualmente resulta más difícil reunir a las personas para algunas labores comunitarias. Por eso hizo un llamado especial a los jóvenes para que se acerquen, participen y acompañen el proceso, así como a las familias de las comunidades que se beneficiarán con el mejoramiento del camino.
El mayor expresó su emoción por continuar trabajando con la expectativa de ver cambios que durante años se han esperado en el territorio. Algunos de esos avances, explicó, se han ido materializando mediante esfuerzos de las propias comunidades y del Resguardo, mientras que las respuestas desde las instituciones del Estado han sido limitadas frente a una necesidad planteada durante años.
Ante las promesas que, según recordó, no llegaron a concretarse, las comunidades han decidido continuar avanzando mediante una alternativa que parte de sus propias capacidades: trabajar inicialmente en la Cinta Huella. La perspectiva a largo plazo es que este esfuerzo pueda articularse con futuras gestiones y con la voluntad de las instituciones competentes para avanzar progresivamente hacia un camino en placa huella.
Mientras esas gestiones continúan, la decisión es no detener la minga.
En ese contexto, la Cinta Huella representa una etapa distinta. Ya no se trata únicamente de mantener en condiciones de tránsito los caminos que históricamente se han recorrido a pie, sino de comenzar a transformar las posibilidades de acceso y movilidad para las familias.
En las conversaciones alrededor de este proceso también ha surgido una mirada hacia el relevo generacional. Mayores y líderes han indicado que buena parte de los sueños que durante años se han planteado para el territorio estarán también en manos de las nuevas generaciones: jóvenes que puedan estudiar, prepararse, asumir responsabilidades y fortalecer las capacidades de gestión de sus comunidades.
Para Herminsul, ver a jóvenes y a otras personas incorporándose nuevamente a la minga mantiene viva la expectativa de que esos cambios puedan hacerse realidad.

Acuerdos para continuar
La jornada cerró con el compromiso de fortalecer la participación de las cuatro comunidades y mejorar la coordinación de la alimentación, la logística y las comunicaciones.
Como parte de los acuerdos, quedó programada una nueva minga para los días 18 y 19 de septiembre, con el propósito de continuar las labores de banqueo sobre la ruta.
La segunda minga dejó así un primer avance en el sector del río Güiza y dio continuidad a un proceso que busca transformar unas condiciones de movilidad que han acompañado históricamente la vida de las familias de Aguaclara, Violín Arenal, El Sábalo y Predio El Verde.

Mingueros cruzan el río Güiza durante el regreso, al finalizar el segundo día de la minga, el 12 de septiembre de 2026.
PIUZPI – Comunicaciones Attɨm Awá
